domingo, 2 de abril de 2017

Manuel B. Cossío y El Greco

Maurice Fromkes, Retrato de Manuel B. Cossío, 1925-30
La Fundación Giner de los Ríos organiza la exposición, EL ARTE DE SABER VER. COSSÍO, LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA Y EL GRECO, con motivo de su centenario. Se centra en una de sus personalidades más influyentes, el discípulo y continuador del maestro que da nombre a la institución. En un pequeño espacio se muestran al público un conjunto abigarrado de pinturas, libros, documentos, filmaciones de la época, fotografías, revistas, trajes, y piezas de cerámica, organizadas en cuatro ámbitos: Cossío: El arte de saber ver; La ILE y la Historia del Arte; Cossío y El Greco; El Toledo de Cossío y la Institutción Libre de Enseñanza; y Cossío, la tradición liberal y las Misiones Pedagógicas.

Las claves para entender la vida y obra de Manuel Bartolomé Cossío se relacionan con el propósito de la Institución Libre de Enseñanza de modernizar la sociedad española por medio de la educación y el cultivo de la ciencia. También de una defensa de la educación integral frente a la instrucción, siguiendo una pedagogía activa, en la que el amor a la ciencia constituye el principal fundamento y en la que el proceso de conocimiento resulta inseparable del goce estético y éste  del imperativo ético. De esta manera, era imprescindible cultivar la sensibilidad artística para despertar las diversas potencialidades de los alumnos. La práctica de las excursiones iban a ser elementos esenciales para la educación.


El nacimiento de la Historia del Arte como disciplina científica en España estuvo ligada a la Institución Libre de Enseñanza, que potenció a su vez, su incorporación en los programas de la enseñanza secundaria y universitaria. Manuel B. Cossío contribuyó decididamente a ello por su labor científica en este ámbito, una de las más destacadas de la Europa de su tiempo. La aportación fundamental es la monografía dedicada a El Greco, un pintor hasta ese momento olvidado, pero cuya figura y estima va a ser relanzada por el estudio riguroso, todavía hoy vigente de su obra, modelo de cómo debe ser una investigación dentro de la Historia del Arte.


La ciudad de Toledo se convirtió en el lugar más genuíno y representativo de lo español. Un lugar de inspiración de un amplio conjunto de intelectuales y artistas de la primera mitad del siglo XX, asociado a la construcción de la España liberal. Un destino de las excursiones del institucionismo y motivo artistico y literario. En éste ámbito la figura de Cossío se relaciona con personalidades ligadas a la ciudad, como Julián Besteiro y el médico, científico e intelectual liberal, Gregorio Marañón. La exposicíon finaliza con el proyecto de las Misiones Pedagógicas, impulsado por la Segunda República y dirigido por el protagonista de la muestra. Un proyecto que supuso llevar a la población campesina los medios de cultura a los que no podían acceder: un Museo Ambulante de pintura, proyecciones de cine, representacines tetarales, bibliotecas y música.

jueves, 9 de febrero de 2017

La pintora de naturalezas muertas

Bodegón con gavilán, aves, porcelana y conchas, 1611

El Museo del Prado en colaboración con otras instituciones artísticas belgas, organiza la exposición, EL ARTE DE CLARA PEETERS, la primera dedicada a esta pintora del siglo XVII. El museo madrileño posee cuatro importantes naturalezas muertas de esta autora, lo que le da el prestigio de tener la mayor concentración de su obra. La pequeña exposición que termina el día 19 de este mes de febrero resulta destacada por varios motivos. En primer lugar, por ser de una mujer pintora del siglo XVII, sabiendo las dificultades que tuvieron las mujeres para desarrollar una actividad profesional en aquella época. En segundo lugar, porque nos ayuda a entender el motivo de tales representaciones. Fue, hasta donde se conoce la primera artista en incluir pescados en los bodegones, un tema luego popular.

Bodegón con quesos, almendras y panecilos, 1612

El puerto de Amberes en aquellos años exportaba productos lácteos y pescados, y se importaba sal, distintos tipos de frutas y vino. Es decir la razón de su inclusión en los cuadros de estos productos radicaba en el valor que sus contemporáneos les daban. También la comida era un signo de distinción y se empleaba para transmitir la idea de suntuosidad asociada, en este caso igualmente al empleo de porcelanas de la China o las copas de cristal de Venecia. Por otra parte, las obras de la artista, son del gusto de los coleccionistas por poseer cuadros que representasen la naturaleza con la mayor precisión. 

Bodegón con pescados, vela y alcachofas, 1611

En este sentido, el estilo de la artista es sobrio que trata de captar la apariencia real de las cosas. Por tanto, este estilo realista nos informa de lo avanzado e innovador que era el arte de Clara Peeters en la Europa de esa época.Diríamos también, ella misma como pintora, pues existe una abundancia de autorretratos y firmas en sus obras. Supondría, una afirmación de ella frente a una profesión dominada por los hombres, a la vez que contribuía a incrementar el ilusionismo hacia el espectador.

jueves, 26 de enero de 2017

La intimidad en Renoir

Mujer con sombrilla en un jardín, 1875
Este mes de enero hemos disfrutado todavía de la exposición organizada por el Museo Thyssen titulada, RENOIR. INTIMIDAD, una pequeña retrospectiva compuesta por 78 pinturas del famoso artista francés del grupo impresionista. A través de ocho salas y seis bloques temáticos, el espectador se ha podido hacer una idea, hasta cierto punto diferente de lo que fue su obra. La perspectiva que refuerza la exposición, se centra en mostrarla como próxima al espectador, que te invita a participar en la escena representada, ya sea un paisaje o un retrato. Dicha cercanía supondría el contacto físico, frente a la contemplación visual de Monet. Lo que hacen los personajes representados, a veces, y los deseos que las pinturas despiertan en el espectador. 

El paseo, 1870
Este carácter empático de la pintura de Renoir se relaciona con las interpretaciones conocidas sobre ella que exaltan la alegría de vivir por medio de la representación de escenas amables llenas de sensualidad, un carácter aliado de la empatía, de la necesidad de tocar y de ser tocado. El espectador hace un recorrido, por tanto, en la exposición, entrando en contacto con los ejes temáticos de su pintura. Arranca en la sección titulada, Primeras obras, para llegar pronto al bloque titulado, Impresionismo: lo público y lo privado, que reúne los cuadros que le identifican con el famoso grupo iniciado en 1869, del que hace esa interpretación doble, centrada en el paisaje y en los grupos humanos.

Madame Thurneyssen, 1910
A partir de la Tercera Exposición Impresionista, Renoir, se distanció de los impresionistas para dedicarse al retrato de encargo, especialmente de señoras y niños, buscando el éxito social y comercial. La siguiente sección se denomina Placeres cotidianos, y muestra su pintura de género centrada en la mujer, habitualmente joven, sola o con otras mujeres en un interior, entregada a alguna actividad personal. El artista no se olvida del paisaje, sino que vuelve a él como descanso después de pintar la figura humana, también como esperimentación del color y la pincelada. Son los Paisajes del norte y del sur. 

Ninfa junto al arroyo, 1869-70
Un bloque significativo constituye el enfocado a las personas que conviven con él, La familia y su entorno. Contemplamos los retratos de sus tres hijos varones y de Gabrielle, una de sus modelos. Finalmente, una de los temas centrales de la pintura de Renoir, desde su juventud, el desnudo femenino. El bloque se titula, Bañistas, y reúne un grupo de ellos que nos recuerdan a los grandes maestros de la historia de la pintura, Miguel Ángel, Tiziano y Rubens, por sus formas monumentales, desproporcionadas, de pequeña cabeza y cuerpo grande.  El recorrido culmina con un pequeño espacio donde la perspectiva de análisis de la pintura del artista alcanza una contemplación más perfecta, en el sentido que se puede apreciar con varios sentidos, el olfato, por las fragancias naturales que se pueden oler, el oido por los sonidos allí recogidos, y el tacto, mediante la reproducción en relieve del cuadro, Mujer con sombrilla en un jardín de 1875.

sábado, 14 de enero de 2017

La fotografía de Toni Catany


El Canal de Isabel II organiza la exposición antológica, TONI CATANY. CUANDO IR ERA VOLVER, que reúne un conjunto significativo de la obra del fotógrafo mallorquí, un artista de la imagen premiado en Francia y España. El título de la muestra parece ya significativo de lo que supone la fotografía para él, una experiencia vital, la vida misma. Las idas y venidas de los numerosos viajes que realizó a lo largo de su vida, por una parte, y por otra, de las experimentaciones realizadas, los proyectos y recuerdos recogidos en las imágenes fotográficas. De ahí que el espectador no se extrañe que sus temas favoritos hayan sido: la naturaleza muerta, el retrato, el desnudo y el paisaje. Su fotografía no trata, por tanto, de captar un momento fugaz e instantáneo de la realidad, sino uno estático, a la manera antigua.


El fotógrafo reunía los objetos de sus numerosos viajes, y en su estudio luego los recreaba a modo de pintura, de ahí que se haya hablado de la perspectiva clásica y neopictorialista de su obra. Sin embargo poseé una mirada moderna, en tanto que dichos objetos se descontextualizan para dialogar con el presente. Lo mismo sucede con las técnicas que experimentó. Llegó a emplear el calotipo inventado en 1839 por William Fox Talbot, y otros procedimientos del siglo XIX, como las técnicas más actuales, asociadas a la tecnología digital. Se puede decir que realizó viajes físicos desde el Mediterráneo hasta el resto del mundo, y dentro de su estudio, entre el pasado y el presente. Trató de encontrar el objetivo más elemental del arte, la belleza y la armonía.


Toni Catany en su búsqueda y experiencia artística nos ha dejado numerosas imágenes de aquellos lugares donde se encontraba la belleza, puertas, calles paredes, nichos, a veces con vestimentas caídas, combinando colores o texturas, que comunican sus emociones y sentimientos al espectador. Éstos se encuentran, igualmente, en numerosos retratos de sus gentes convertidos en auténticos objetos artísticos. Así pues, hace emerger el arte de lo cotidiano, de los vínculos que se pueden establecer entre materiales dispares o próximos de su entorno. Su fotografía se resume en una  expresión de la vida y de sí mismo a través de sus sentimientos y obsesiones.