domingo, 18 de diciembre de 2016

Los dibujos de Ribera

Caballero con hombrecillos, h. 1627-30

El Museo del Prado organiza la exposición, RIBERA. MAESTRO DEL DIBUJO, con motivo de la publicación del primer catálogo razonado completo de los dibujos del artista.  En ella se muestran setenta obras: cincuenta y dos dibujos, así como pinturas y estampas. José de Ribera, el Españoleto, desarrolló toda su obra en la ciudad de Nápoles hasta su muerte en 1652, pero se formaría en Roma donde llegó en 1606 como pintor caravagista y como dibujante con una vertiente académica. Fue un gran dibujante del que se conocen ciento sesenta dibujos. La exposición está dividida en once espacios dispuestos con un criterio cronológico y temático: José de Ribera; El artista joven; En la década de 1620; Santos y Mártires; Dioses y Héroes; Castigo y Tortura; Los años prodigiosos 1634-37; Cabezas; Maestro del dibujo; En la ciudad y en el campo; Extrañas fantasias; Últimos dibujos.

Sansón y Dalila, h. 1624-26

A diferencia de otros pintores caravaggistas, que pintaban directamente sobre la tela, Ribera daba tal importancia al dibujo, que muchos ejemplos de su mano son obras de arte en sí mismas, otros fueron diseños preparatorios para lienzos, o para ser grabados y utilizarse en su escuela de dibujo donde los futuros artistas trabajaban al natural. Ribera se considera, por tanto, un auténtico maestro del dibujo, que tomaba muchas de sus ideas de lo que la realidad le ofrecía. Si se observan las obras de la exposición, se puede considerar la evolución de su estilo. Un primer momento sería de formación en la escultura clásica, siguiendo el modelo académico romano, de hecho llegaría a ser académico en 1613. En la década de 1620, los dibujos a sanguina tienen una alto nivel de acabado y delicadeza. 

Apolo y Marsias, 1637

La plenitud de su madurez artística coincide en Nápoles con el virreinato del VI conde de Monterrey (1631-37), cuando ejecuta un grupo de dibujos preparatorios relacionados con los encargos pictóricos para la iglesia de las Agustinas Recoletas de Salamanca. En los años finales, su mano es menos segura y emplea más la aguada. Ningún artista napolitano o español coetáneo trató temas tan diversos como Ribera. Aproximadamente la mitad de los dibujos de su mano son de tema religioso, especialmente santos penitentes o en el momento de su martirio, como san Bartolomé y san Sebastián, que le dan pie a experimentar con el desnudo. También trató temas mitológicos y clásicos; y escenas de género, recientemente atribuidas a su mano tomadas tanto en el campo como en las calles de Nápoles.

Acróbatas en la cuerda floja, 1637-40

Muy atractivos de su obra como dibujante es su interés por la fealdad y las escenas de violencia. Cabezas de personajes grotescos o con enfermedades que le deforman el rostro, y escenas de tortura y ajusticiamiento que se producían en las calles de Nápoles. Finalmente, trató en sus dibujos una temática caricaturesca , fantástica y caprichosa, de iconografía misteriosa, más propios de otra época histórica. Llegó, de esta manera, a formar un corpus de dibujos con gran  variedad de técnicas y alto grado de acabado en algunos de ellos, que le muestran como un artista genial en esta disciplina.

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